lunes, 11 de noviembre de 2013

Una Imagen Relevadora


Una de las revoluciones más importantes del auge de los teléfonos inteligentes es que casi todos llevamos un proyecto de fotógrafo dentro. Unos con más acierto y otros con más voluntad, todos tratamos de captar en imágenes lo que nos sucede en nuestro alrededor a diario.


Y eso hice yo el pasado día 8 a la hora del descanso del  II Congreso de la Asociación de Enfermeras Hospitalarias de Andalucía (ASENHOA) cuando tomé esta foto.

ASENHOA es una asociación que está llamada a tener una relevancia fundamental en los designios de la enfermería andaluza y que congregó de forma muy exitosa (mi más sincera enhorabuena!!) a más de 400 personas en el evento. Una casualidad que Danone fuera uno de los patrocinadores.

Antes de ese momento, las dos ponentes anglosajonas Anne Marie Rafferty (que nos contó algunos resultados del estudio RN4Cast) y Tracie Miles (que nos contó su experiencia como enfermera especialista) nos habían dado una lección de qué es lo que tiene que hacer la enfermería: establecer alianzas, diseñar una estrategia, medir resultados, participar en los órganos de decisión política, etc.

Sin embargo, la primera ponente española, Catalina Barrientos, nos transmitió un mensaje de los de antes de los de siempre, la responsabilidad de la situación de la enfermería es de los profesionales de base. Su ponencia sobre Liderazgo Enfermero se centró en decir que los profesionales de base deberían hacer un mayor esfuerzo (como si no se estuvieran esforzando ya bastante en las circunstancias actuales) y que deberían tener más compromiso (con qué ligereza se han traducido en los textos de gestión los términos Commitment y Engagement) a la vez que nos mostraba una foto de su equipo (formado por el gerente, el director de procesos, el director médico y el director económico-administrativo). Una ejemplarización, tanto o más que la foto, de lo necesario que es un relevo generacional entre los que deberían planificar el destino de la profesión.

Me sonó tan rancio y tan falto de autocrítica por lo que representaba, la élite gestora enfermera andaluza, que tuve que levantarme y preguntar si no creía que en su mensaje faltaba eso, autocrítica. Su respuesta fue, de nuevo, ejemplarizante. No solo no hacía autocrítica sino que se defendió con la más vieja de las defensas: vivimos realidades distintas y la mía no la comprendéis.

Como era de esperar, mi intervención no gustó demasiado a una parte de la organización y mucho a una gran parte de la asistencia.

Y la siguiente mesa, en la que se hablaba sobre las Especialidades Enfermeras, y la conversación posterior, en la que se puso de manifiesto la "chapuza" que se ha hecho con ellas, solo vinieron a confirmar la necesidad de copiar mucho de lo que se ha hecho muy bien en la enfermería anglosajona y del desastre que ha sido nuestro desarrollo (laboral, académico y profesional) en los últimos años.

Por eso, reitero mi sensación de falta de autocrítica de todos aquellos que nos han llevado a este callejón sin salida que tan bien describe Serafín en su blog. 

Por eso creo que es necesario un relevo generacional. Y siguiendo con el mensaje que transmite la foto, prefiero que mi futuro lo decida alguien que cada mañana toma Actimel® antes que alguien que toma Densia® Forte. Nada tiene que ver con la edad sino con la actitud con la que se enfrentan a cada día.


El autor de este post no tiene ningún tipo de interés en promocionar o comercializar los productos que se nombran.

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viernes, 1 de noviembre de 2013

Que Viva Zapata!!



Después de casi 6 meses ayer fue, al fin, el día D.

Después de la triste experiencia vivida en junio con la anulación de una de las convocatorias a Supervisor a las que nos habíamos presentado, creíamos que este día no iba a llegar.

Habíamos hecho todas las cábalas imaginables y habíamos pensado en todos los escenarios posibles. Son muchos años bregando como para no esperar un revés en el último momento.

Sin embargo, y casi por sorpresa, hace una semana nos convocaron para defender nuestro proyecto de gestión, ese que presentamos siguiendo los pasos de la convocatoria, allá por junio y que podéis ver aquí.



Como somos gente ordenada, ya teníamos la presentación medio preparada. Pero para terminar de prepararla hemos tenido que dejar unos días el Trabajo Fin de Master en stand-by y posponer un par de post, uno de ellos sobre nuestra reunión para reeditar el Manifiesto Abla.

Creemos que ha merecido la pena el esfuerzo, ya que la presentación sintetiza bastante bien el grueso del proyecto y muchas de las cosas que siempre hemos defendido (y seguiremos defendiendo).


La cuestión es que, cosas del destino que es así de caprichoso, es posible que antes de lo que pensábamos (y de lo que muchos querrían) pasemos a formar parte del Staff.


Ya no hay más excusas, ya no hay otra salida. Ahora toca, como dijimos hace 2 posts,  hackear el sistema desde dentro.

Que viva la revolución!! Que viva Zapata!!


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martes, 15 de octubre de 2013

Y qué quieres que yo haga...

Imagen de JtoroSantiago en Instagram

Hace unos días conocimos, gracias a un enlace en twitter, un blog sobre gestión en enfermería publicado por Leticia San Martin Rodriguez, una joven enfermera navarra con un curriculum envidiable (solo hay que echar un vistazo a sus publicaciones) y que ya considero un #imprescindible.

Su última entrada es especialmente interesante ya que plantea varias preguntas que todos aquellos que leemos con fruición sobre enfermería y gestión, nos hemos planteado alguna vez.

La que da título al post ¿Está la gestión de enfermería a la altura? me hizo acordarme de un artículo de 2005 (qué lejos queda ya) titulado "De gestoras de recursos a gestoras de cuidados: opiniones y expectativas de las supervisoras sobre su nuevo rol profesional" realizado por Joan Carles March basado en un trabajo de investigación y que concluía que el rol de las supervisoras estaba cambiando de un rol de gestoras de recursos a un rol de gestoras de cuidados.

Cuando lo leí entonces me sonó a música celestial. Pensar que los cargos intermedios dejarían de estar embarrados en cuadrantes, pedidos y excusas para no conceder los permisos me pareció un salto cualitativo en ese rol enfermero.

Pero tras casi 10 años de aquel artículo, un experto universitario, un máster en gestión y un trabajo fin de master sobre liderazgo enfermero, tengo que decir que aquella música celestial no ha llegado a concretarse en nada o, mejor dicho, se ha concretado precisamente en la nada. A fecha de hoy no tenemos ni gestores de cuidados ni gestores de recursos, sino un grupo heterogéneo de profesionales, algunos my buenos y otros muy mediocres, atenazados, como en 2005, por cuadrantes (más ahora con contratos al 75%), pedidos (cuando los hacen y si los hacen bien) y excusas, ya no solo por los permisos sino para cubrir su incompetencia (el que es incompetente).

Mucho le queda a la enfermería española para completar ese cambio de ciclo aventurado en el artículo de Joan Carles y que, de alguna manera, cuenta Leticia en su post.

Tristemente, la mayoría de las veces la realidad es muy testaruda y se impone a nuestras teorizaciones, nuestras pretensiones y nuestros anhelos.
No se puede pensar otra cosa si cuando vas al estante a buscar un producto básico para el cuidado de las úlceras por presión, no hay; vas a buscar un paracetamol oral en una planta de medicina interna y no hay, o a buscar una aguja para cargar medicación y tampoco hay, y tu supervisora lo único que sabe es contestar con un lacónico "y qué quieres que yo haga?"

Por eso, la única conclusión posible es que algo se ha hecho y aún estamos haciendo mal (todos somos responsables de una manera o de otra).

viernes, 4 de octubre de 2013

Hackin´ the system!!


Este post debería haber sido publicado en mayo cuando el blog cumplía 3 años de vida (que se dice pronto) pero por una cosa o por otra, se pasaron las semanas y terminó oxidado en un rinconcito. Afortunadamente existe una cosa que se llama borrador...

La otra noche al escuchar al genial Julio Mayol en el primer Teku del nuevo curso, no se porqué pero me acordé de él. A veces me parece mentira lo lejos kilométrica y académicamente que estamos de Julio y lo cerca que estamos en otras muchas cosas.

La cuestión es que, como bien decía Julio y como decíamos en el borrador de este post, en este periodo hemos hecho casi de todo. Hemos sido evangelistas y evangelizadores, hemos sido promotores de cosas y co-participes de muchas otras, hemos divulgado y hemos propuesto ideas, hemos sido generadores de debates y hemos creado iniciativas, nos hemos quejado (lo hemos hecho mucho) y hemos criticado (lo hemos hecho todavía más). 

Sin embargo, a parte de haber hecho muchos y muy buenos amigos y haber aumentado los enemigos (si por nuestra elocuencia teníamos pocos ^_^), en lo cotidiano, en nuestra empresa, en nuestra organización, hay que reconocer que el impacto real de todo esto ha sido mínimo.

Es cierto que este periodo nos ha permitido crecer personal y profesionalmente (algo muy gratificante y que te sirve para viajar mucho), pero lo único que ha conseguido es que ahora tengamos más hambre de cambios que antes.

Ya no nos consuela ser early adopters, ni tener la espalda llena de flechas, ni siquiera remover conciencias. Ya no nos llena el postureo 2.0.

Queremos más. Creemos que ha llegado el momento de recoger resultados. Ya hemos evangelizado lo bastante como para intentarlo. Hay suficiente masa crítica como pasar del discurso grandilocuente a la acción. Cada uno en su ámbito, cada uno dentro de sus posibilidades, pero acción al fin y al cabo.

Ya lo están haciendo en otros ámbitos. Las propuestas de Cesar Calderón para cambiar la forma de entender la política o el "Compromiso del Innovador Público" (como no iba a estar Alberto Zarate III detrás) van en esa línea.

Pero en salud llevamos algo de ventaja que tenemos que aprovechar. Julio es un ejemplo claro de que se puede pasar a la acción y recoger resultados (aunque sean pocos) que sirvan para cambiar las cosas (aunque sean pocas). Los fisios, su FSR y su Fight Club son otro buen ejemplo. Lo que está haciendo Manolo Bayona en Granada es otro ejemplo de que queriendo y estando en el sitio adecuado, se pueden tener resultados.

Lo mismo es cuestión de actualizar, remozar y relanzar el Manifiesto Abla 2010 y convertirlo en nuestro propio compromiso.

La cuestión es que ya no me basta con ser troyano, ahora quiero HACKEAR EL SISTEMA (desde dentro)!!



PD: Disculpad por el montón de enlaces. La entrada original era un resumen de las entradas más visitadas y a las que más cariño tenemos de estos 3 años.

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