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martes, 20 de octubre de 2015

PFFFFFFFF



Hace unos meses, el gran Martín Rodriguez Álvaro, director y lethal fustigator de la Revista de Enfermería ENE, publicaba una colaboración en el blog Cuidando.es titulada Cofia, Red y #EnfermeríaVisible.

En esta genial e imprescindible entrada, analizaba la situación actual de la enfermería española y cómo, según su opinión, todo el movimiento 2.0 no es más que fuego de artificio si éste no se convierte en nada concreto.

Un buen zarandeo a los que llevamos mucho en esto de las redes sociales. Un buen meneo a los que creen que desde el portátil se puede cambiar el mundo. Una buena ración de realidad para que nos dejáramos de quijotestas intenciones y pasáramos a la acción.

Cosas del destino, apenas unos meses después de aquella entrada, muchas cosas han empezado a concretarse y muchas de las enfermeras que durante años se han mojado, se han implicado y se han expuesto en redes sociales, empiezan a ver frutos a tanto esfuerzo y dedicación.

Por eso no podemos más que dar la enhorabuena a aquellos que en estas semanas han dado un salto profesional que seguro que también lo será para la profesión. 

Porque estamos seguros de que el nombramiento de Alberto González (editor del blog Gestión de Enfermería) como director de Enfermería del Hospital Son Espases, el nombramiento de Joaquin Toro Santiago (hasta ahora Supervisor en la UCI Pediátrica del Hospital Reina Sofía y editor del blog PediaCórdoba) como Responsable de Formación y Gestión del Conocimiento de todo el hospital, el nombramiento de Serafín Fernández (cocreador de La Factoría Cuidando) como coordinador y CM de la Red de Cuidados de Andalucía - PiCuida y el nombramiento de Rosa Mª Nieto (editora del blog La Mirada Enfermera) como Subdirectora de Enfermería del Complejo Hospitalario Universitario de Granada, son el punto de inflexión para empezar a poner sobre la mesa las 19 medidas que Martín esgrimía en su entrada.

Y lo mejor, que vienen a sumarse a los que ya llevan unos años en tareas de gestión y asumiendo responsabilidades y que en más de una ocasión hemos nombrado en este blog.

Tantas conversaciones con ellos, tantas cosas e ilusiones en común, tantos proyectos y documentos colaborativos, tantas frustraciones compartidas, tantas ideas por desarrollar, tanto por hacer y deshacer... que su nombramiento ha sido como si nos hubiera tocado La Primitiva.

Y claro, como en el fantástico anuncio, no podemos decir más que PFFFFFFFF.


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martes, 2 de junio de 2015

No Pain No Gain


Hace casi un mes que no publicamos (lo sabemos, esto habrá que ir remediandolo) pero seguimos con el Feedly a tope leyendo todo lo que va cayendo en nuestras manos (o pasando por nuestras pantallas).

En esta semanas hemos vivido varios debates interesantes en RRSS y algún post para enmarcar como éste del amigo Martín en Cuidando.es.

Coincido plenamente en sus pensamientos salvo en su interpelación a "guruses, influencers y especialistas en construir imagen digital" para que movilicen a la masa. Pese a ello coincido en la necesidad de dar un pasito atrás para reconectar con las enfermeras que entre sus preocupaciones no tienen el 2.0 (ni lo entienden).

Por que el verdadero motor del cambio serán las propias enfermeras clínicas cuando sean conscientes de su importancia para el sistema sanitario en general y los pacientes en particular. Cuando comprendan como las redes sociales pueden (y deben) servir de herramienta amplificadora que sirva para decirle al resto de actores todo lo que hacemos, como lo hacemos y para que lo hacemos.

No será fácil. No será entendido por muchos de nuestros compañeros. Pese a ello, sorprendente hay médicos (y Julio Bonis no es sospechoso de ser pro-enfermera) que empiezan a entender que el sistema hay que cambiarlo y que en este cambio hay que contar con las enfermeras.  



Afortunadamente los hay que van teniendo claro que las enfermeras somos una pieza fundamental en los sistemas sanitarios y es imprescindible tenernos en cuenta. Este post de KevinMd es muy clarificador de por donde van los tiros allende los mares.

Ahora queda que las enfermeras nos demos cuenta. Que demos ese pasito hacia delante. 

Ya hay alguna que lo comienza a decir con bastante fundamento, como en este fantástico editorial de Jose Luis Gutierrez Sequera y Natalia Serrano-Ortega. Pero también tendremos que decírselo a los políticos, esos que hasta ahora han hecho justo lo contrario precarizando nuestra labor y reorientando la asistencia, aún más si cabe, hacia un modelo medico-hospitalo-centrista.

Cuando seamos verdaderamente conscientes de nuestro relevante papel, de que la gran diferencia entre ingresar a un paciente o mandarlo a su casa es que en el hospital tiene enfermera las 24 horas (la mayoría de las pruebas diagnósticas y gran parte de las intervenciones quirúrgicas se pueden ambulatorizar), de que las practicas avanzadas son más costo-efectivas en el control de los crónicos, etc... podremos iniciar lo que reclama Martín.

La visibilidad empieza porque cada una de nosotras sepa hacerse visible desde su ámbito de responsabilidad, sea la clínica, la gestión o la investigación.

Solo a partir de ese momento podremos empezar a plantearnos pelearnos en igualdad de condiciones como tan sabiamente plantea Juan F. Hernández Yañez  en este imprescindible post (si, otra vez Juan ejerce de nuestro pepito grillo). Y será pelearnos porque habrá resistencias, muchas resistencias (y para muestra esta desaforada reclamación del Sindicato Médico catalán por usar enfermeras para hacer triajes domiciliarios)

No será un tránsito fácil, no estará exento de dificultades. Pero sin dolor no hay ganancia como dice la famosa canción de Scorpions.


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miércoles, 7 de enero de 2015

Jefe, pare que me bajo


Llevo varias semanas con esta entrada dando vueltas en mi cabeza. No sabía cómo enfocarla sin que fuera ágria o descorazonadora.

Sin embargo, leer la entrada de Salud con Cosas del primer día del año me sirvió para mejorar algo mi estado de ánimo. 

La cuestión es que llevamos tratando de cambiar el sistema desde hace ya mucho, y desde muchos roles diferentes. Y desde un tiempo a esta parte decidimos intentar cambiarlo desde dentro, hackearlo desde donde se toman algunas decisiones

En este corto periodo hemos tratado de hacer las cosas de otro modo. De proponer, de protestar, de gestionar de una forma diferente. Aún con lagunas, en nuestro entorno de responsabilidad algunas cosas hemos conseguido. Al menos esa es la sensación que tenemos.

El problema es que por mucho que propongas, inventes o innoves, al final hay muchas decisiones que vienen impuestas y en las que hay poco margen de mejora o negociación. 
Y como ya estás dentro, eres una pieza más de una maquinaria que no tiene ni tus inquietudes ni tus preocupaciones y que, incluso a veces, toma decisiones radicalmente enfrentadas con tus principios más inquebrantables.

La más importante de éstas son aquellas relacionadas con aquello que ya comentamos aquí en septiembre del 2012. Decíamos que vendrían tiempos duros... en este periodo hemos seguido criticando la forma en la que se hacían los recortes (sí, dejemos los eufemismos, los ajustes son recortes) en entradas como ésta o ésta y aún así hemos seguido dentro, tratando de cambiar el sistema poco a poco, sin desfallecer.

En este periodo de recortes, los que más los hemos sufrido hemos sido las enfermeras. Nosotros lo hemos dicho más de una vez pero quien mejor lo ha expresado ha sido Paco Pedro García-Fernández en el blog de los amigos de Cuidando en estas dos magníficas entradas. Y seguíamos ahí, contaminando a más gente, dispuestos a seguir hackeando el sistema.

Pero nunca pensamos que llegaríamos a la situación vivida este pasado diciembre en los dos hospitales (1 y 2) del área. Que conste que no solo ha pasado en nuestro entorno. Casi todos los hospitales andaluces han estado al borde del colapso (en Málaga, en Jaén, en Sevilla o en Granada) o directamente se han colapsado como el caso del hospital de Jerez.

Afortunadamente, gracias al esfuerzo de los profesionales, esos que llevan recortados todo el año o esas de los patines rojos que contaba Serafín Fernández en su blog, los pacientes lo han notado poco. No lo decimos nosotros, lo reconoce la Delegada de Salud de Córdoba, aunque nadie sabe cómo se le devolverán las horas extras a los profesionales.

Pero el sistema no puede sostenerse solo gracias al esfuerzo y compromiso de la gente. Hemos llegado a un punto en el que al personal no se le puede pedir más. Al menos nosotros no tenemos autoridad moral para pedirles más.

Solo haciendo cambios profundos, cambios que afecten a todas las categorías basados en datos que midan productividad y eficiencia, cambios duros que requerirán decisiones complejas y controvertidas. Solo así podremos salir de este callejón sin salida.

Si estos cambios no se producen, seguiremos en una espiral mortal hacia el más oscuro de los abismos.Pero a ese abismo no queremos ir. Sobre todo, no queremos ser parte de ese desvarío. 

Queremos algo mejor. Si ese es el camino que elige nuestra organización, nosotros nos apearemos y volveremos a las trincheras con todo lo aprendido como mochila y esperando un momento mejor para seguir transformando el sistema.

Si esa es la decisión... nos bajaremos en marcha de esta locura.


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martes, 4 de noviembre de 2014

LET IT GO


Aunque el germen de lo que empezó en una conversación tuitera y terminó siendo una campaña viral reclamando más visibilidad para una parte del equipo sanitario (fundamentalmente las enfermeras) aun se está madurando (y pronto verá la luz en enfermeriavisible.es), las últimas declaraciones del que dice ser nuestro "máximo" representante (no sé si es peor ésta o ésta) hacen necesaria una pequeña explicación para propios y extraños.

Es evidente que ya no somos aquel oficio servil y sirviente de finales de los setenta y principios de los ochenta. Ya no le ponemos la bata o los guantes a nadie. Ya no preparamos el café a nadie. Ya no le rellenamos las recetas a nadie (o, al menos, no deberíamos hacerlo). Y aunque nos sigan juzgando por unas normas que piensan que esto sigue siendo así, utilizar el victimismo no tiene mucho sentido. 

Es evidente que, aunque la vocación (como en otras profesiones sanitarias) es una de nuestras señas, ya no es central en nuestra identidad. Nos hemos convertido en una profesión sanitaria con un cuerpo propio de conocimientos y un cometido claro e independiente: cuidar, lo que no quita que participemos activamente en el proceloso y complejo proceso de curar (al igual que los demás también participan en el proceso de cuidar).

Es evidente también que, en condiciones ideales, lo mejor es el trabajo en equipo. Obviamente, en estas condiciones lo mejor, como bien reclaman Serafín y Ana de Pablo en sus post (aquí y aquí), sería que todas las partes del puzzle encajaran. Coincido plenamente con el fondo y lo que defienden. Pero no siempre se dan las condiciones ideales.

Es más, lo más habitual es que no se dan esas condiciones ideales. Es demasiado frecuente que no se den esas condiciones ideales.

Esta campaña no fue más que un "basta ya".  Posiblemente más un reclamo hacia las tripas de la profesión que hacia aquellos que se han sentido señalados. Aunque también una llamada de atención a esos que sacralizan el trabajo en equipo pero desde una posición predominante e inamovible. Una reclamación hacia muchas enfermeras de trinchera que están cómodas en el anonimato pero también una reclamación a los medios que buscan el efectismo de una foto donde falta una parte (para todos) fundamental del equipo. 

El problema es que muchas enfermeras, posiblemente las más jóvenes y activas (y por qué no decirlo, también bastante preparadas) están hartas.

Hartas de tener un poder enorme pero tener que mantenerlo oculto por el bien de todos, por la armonía del sistema. 

Hartas de ser la profesión más numerosa de nuestro sistema sanitario y no estar sentadas en los sitios donde se toman las decisiones importantes para todo el sistema. 

Hartas de ser muy bien consideradas por los pacientes (las encuestas de satisfacción están ahí) pero que les sigan llamando muchacha o niña (no hace falta contraponerlo con el tratamiento que reciben otras profesiones).

Hartas de ser una profesión universitaria desde hace más de 30 años pero que, a diario, y desde cualquier estamento o medio, se les siga llamando ATS.

No es una cuestión de ir contra nadie sino de reclamar lo que consideramos justo. No es revanchismo, ni victimismo ni siquiera separatismo. 

Y llegados a este punto me acuerdo de mi hija Vera y de una película de Disney que ve una y otra vez. Me acuerdo del momento en el que Elsa, la protagonista de Frozen, harta de no poder ser quien de verdad es, de tener que conciliar entre todos los demás , de no poder mostrar sus capacidades, de hacer un papel, de ser obediente, explota en la oscarizada canción "Let it go". 

En definitiva harta.  

Al igual que ella, es el momento de que la enfermería lo deje salir. Queremos que salga todo ese hartazgo. No queremos seguir en la sombra. 


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sábado, 25 de octubre de 2014

LO QUE NO SE VE, EXISTE. LA ENFERMERA INVISIBLE #EnfermeriaVisible


Ya está bien.

Porque ya está bien que nuestro trabajo, ese que es, como mínimo, igual de importante que otros, permanezca siempre en la sombra.

Porque ya está bien de que los que nos representan solo quieran salir en la foto cuando es a ellos a los que beneficia y no se peleen porque sean las enfermeras de la trinchera las que salgan como salen otros.

Porque ya está bien de que los medios de comunicación nos obvien, nos ninguneen y nos eludan.

Porque ya está bien que tengan que ser otros como Juan F. Hernández Yañez (su post es un imprescindible) o Javier Padilla (puedes leer su su post aquí) los que salgan a defendernos y no nuestras Directoras de Enfermería, Decanas y Presidentes de Colegios.

La rueda de prensa ofrecida antes de ayer ha sido la gota que colma el vaso.

Que solo salga el equipo médico que ha atendido a Teresa Romero, no solo es una ofensa  a la enfermería española sino que es una desconsideración a la propia Teresa ya que obvia a sus compañeros, al resto del equipo sanitario, ese que ha copado más del 90% de las actuaciones y que ha asumido, por tanto, el 90% del riesgo.

Ese grupo de profesionales que han participado en sus cuidados y que seguirán participando en el cuidado de los que, esperemos que no pase, contagiados por el virus EVE en España.

Por nosotros, por ellos, por toda la enfermería, por la propia Teresa, ayudamos a difundir esta carta dirigida a los Directores de los Medios de Comunicación de España para que dejen de obviar a la profesión mayoritaria de la sanidad pública española.

Y si puedes, firma esta petición para que nuestra reclamación tenga más fuerza.




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miércoles, 22 de octubre de 2014

Los renglones torcidos de la gestión


Cuanto más leemos sobre gestión, más convencidos estamos de lo que nos queda por aprender. En este campo, como en muchos otros, también se está en beta permanente.

Aún así, es innegable que hemos aprendido mucho en los últimos años. 

Y una de las cosas que hemos aprendido (y que ya defendíamos en etapas anteriores) es que las organizaciones tienen que tomar sus decisiones en consonancia con su planificación estratégica y sobre datos fiables.

Por eso, cuando nos convocan a una reunión o tenemos que tomar alguna decisión importante, solemos buscar fuentes de información, datos de actividad, datos con los que comparar, elaboramos nuestras hojas de cálculo, generamos gráficos y tablas,   escribimos "sesudos" informes e, incluso, los enviamos con anterioridad a los demás convocados a la reunión.

Con esto pensamos que vamos "bien armados" a las reuniones. Y es verdad, en cuanto empieza la reunión, entra una enorme angustia al comprobar que casi nadie ha leído nuestros informes y no es que estemos bien armados, sino que somos casi los únicos que acudimos preparados.

Aún así no perdemos la esperanza en la especie humana, ni siquiera en la subespecie gestora. Seguimos preparando las reuniones con la misma metodología, tratando de tomar las decisiones basándonos en la  mejor y mayor información posible.

Sin embargo, lo que nos enerva, nos consume y nos lleva al borde del episodio esquizoide es que la defensa del chiringuito propio, el desmontaje del chiringuito ajeno, la excusa del colectivo propio, el ataque al colectivo ajeno, la justificación de la incompetencia propia, la envidia del éxito ajeno, proteger las prebendas cuasi-consolidadas, las amenazadas veladas, la palabra "dada" o los compromisos "de pasillo" (y así hasta el infinito) son el principal criterio para tomar decisiones directivas, con lo que, como es lógico, suelen ser tan poco consistentes y fundamentadas, que casi siempre termina primando el "donde dije digo digo Diego".

Da igual que alguien haya leído lo poco o lo mucho que se ha aportado a la reunión, da igual que alguien pretenda tener una visión estratégica o a medio/largo plazo, lo verdaderamente estremecedor es que, al final, los datos, la evidencia, el sentido común e incluso el paciente terminan importando un pimiento.


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martes, 30 de septiembre de 2014

A la cuenta de la vieja

Hace unas cuantas semanas, la noticia de que España está a la cola de Europa en número de camas hospitalarias genero cierto revuelo en las redes sociales.

La noticia me hizo recordar un excelente post del blog Regimen Sanitatis, unos de nuestros blogs de cabecera. En él, se hace una fantástica explicación de como deberían calcular el número de camas hospitalarias necesarias. La conclusión a la que llega Rodrigo es que muchas camas no sobran. 

En este mismo post, se nos enlaza a otro post de Salud con Cosas, otro de los imprescindibles, donde analiza las razones por las que cerrar camas en periodos de baja frecuentación. Miguel Angel termina diciendo que, lo mismo, no es tan irracional cerrar camas.

¿Pero las camas se cierran por eso? O mejor dicho, ¿las camas se reducen de verdad por una reducción de la actividad?. Y aquí es donde consideramos que está la verdadera clave. Y claro, leyendo múltiples noticias sobre colapsos en servicios de urgencias, lo mismo siempre no es esa la razón.

Es Vox Populi que, en la mayoría de los casos, el decisorio político (los gerentes se incluyen en este grupo) decide reducir las camas como medida cortoplacista y facilona para ajustar de un plumazo el ya de por si maltrecho capítulo I de los centros. La base del fundamento es simple, si quitamos camas nos sobran enfermeras. Y si sobran enfermeras, que son mayoría en el sistema, tenemos que contratar muchas menos sustitutas.

Tristemente pocos de ellos leen el blog Medico Crítico, otro de los que consideramos imprescindibles, que en este post explica perfectamente como, puestos a reducir plantilla, lo mejor no siempre es recortar la plantilla de enfermeras como también dijo hace unos meses este artículo de El Mundo. 

Pero claro, eso es más fácil que reducir continuidades, reducir guardias localizadas o reducir el numero de especialistas.

Por tanto, el problema no es de camas hospitalarias, de reducción de estancias o de indices de ocupación. El problema es que nuestros sesudos gestores con capacidad de decisión no toman las decisiones mediante mineria de datos, ni a través de los sistemas de mejora continua , ni de los modelos de planificación estratégica de Mintzberg, sino que utilizan un método más simple. 

Su método es la cuenta de la vieja.

Desafortunadamente, no son conscientes (o si) del desangramiento de capital humano (no solo se pierden profesionales sino que con ellos se van competencias, conocimientos y actitudes) que se está produciendo en nuestras organizaciones.

Tampoco lo son de que sólo gracias al esfuerzo de ese capital humano (del que queda) se puede entender que estas medidas y la progresiva reducción del gasto sanitario de los últimos años apenas afecten al normal funcionamiento de los centros y que, por eso, nuestra sanidad siga entre las mejores de Europa.

Y, por último, tampoco lo son de que, en el fondo, contando solo con los dedos, no están consiguiendo reducir el gasto hospitalario... sino todo lo contrario.

Mientras esperamos respuestas, contaremos estrellas...


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martes, 19 de agosto de 2014

Debates asimétricos


Hace unos días se ha producido en las redes sociales un interesante debate entorno al tema del Doctorado en Enfermería propiciado por Enrique Castro y que posteriormente Virginia Salinas ha materializado en el Blog de la Factoria Cuidando en un post muy bien estructurado y escrito, completado con no menos buenos comentarios. 

Sin embargo, una vez leídos todos lo comentarios y su posterior reflexión, el debate me ha dejado un sabor agridulce. Tanto que no me he atrevido a participar.

Y es agridulce por dos razones fundamentales.

La primera es que, pese a que insisto que ha sido un debate muy interesante, me da la impresión de que este tipo de debates están totalmente superados en otras profesiones. No he leído ningún blog médico donde se ponga en duda la posibilidad de doctorarse como parte del desarrollo profesional de cada cuál y, por tanto, que se ponga en duda que dicho esfuerzo personal y académico deba ser tenido en cuenta en cualquier proceso donde el desarrollo curricular es la vara de medir o que dicho esfuerzo incapacite o inhabilite para dedicarse a la clínica. El doctorado es un proceso complejo y que requiere un esfuerzo considerable y no puede ser comparado con un curso de 250 horas de una entidad de dudosa reputación que muchos hemos hecho (si, lo reconozco) para subir unos puntitos en la bolsa de trabajo. 

Pero la segunda es quizás la que más me preocupa, porque no dejo de pensar si es eso lo que de verdad preocupa al grueso de la profesión. Mientras nuestras élites (os considero la élite de la profesión) debate sobre si el doctorado debería contar en las bolsas de trabajo, las enfermeras numerarias de la mayoría de los centros hablan de condiciones laborales, de los ajustes en las plantillas, de falta de liderazgo en la profesión o de cosas mucho más mundanas y del diario.

Y un ejemplo caro de esto son los debates casi diarios en el grupo Curas y Heridas en torno a las barbaridades que se siguen indicando en muchas heridas crónicas (gracias Cal River por contarnos las últimas novedades terapéuticas de tu zona básica) o la llamada de atención del colectivo 6000 enfermeras en esta reciente entrada.



No digo con esto que no se deba debatir sobre el doctorado (faltaría más). Tendremos que debatir sobre el doctorado, sobre taxonomía, sobre evidencia científica y más. 

Tan solo que me da la impresión de que, sin querer, generamos una enorme asimetría entre lo que muchos blogueros (entre los que me incluyo) consideramos asuntos de interés y lo que de verdad interesa al común de las enfermeras.

Y esa asimetría no me gusta...


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viernes, 18 de julio de 2014

No cuentes conmigo #InsumisionEnfermera


Tenemos el blog un poco abandonado, pero hemos terminado junio más apretados que los tornillos de un submarino y los primeros días de julio había que dedicárselos a la familia si o si.

Eso no quita para que sigamos viendo la realidad a través de todas las ventanas que tenemos abiertas y seamos observadores inquietos y, por tanto, observadores con opinión.

Hace unas cuántas semanas, los profesionales de muchos de los hospitales públicos de Andalucia recibimos un mensaje parecido a éste (que es el que nos enviaron desde la UAP del Área de Gestión Sanitaria Campo de Gibraltar).

                                          

Obviamente, por lo rotundo del mensaje y por lo que esto puede afectar al futuro laboral inmediato de muchas enfermeras, máxime con un 25% de eventuales en nuestra plantilla, cundió el pánico entre la gente.

Pasaron los días y ante la falta de información por parte de la Dirección de Enfermería, lo mismo es mucho soponer que ellos se encargen de informar a los profesionales enfermeros del centro, y dado que tenemos, pese a nuestras diferencias, una magnifica relación con el presidente del Colegio de Cádiz, asumimos un rol que no nos corresponde (no es ni será la primera vez) y le dimos un telefonazo, intentando darle luz al asunto.

Nos explicó los por qués de esta sorpresiva misiva, como nuestra empresa, ante una inminente reclamación patrimonial, había decidido plegarse a la colegiación obligatoria, como cada colegio provincial iba a hacer una integración diferente de los excolegiados subvencionando algunos las cuotas del periodo de descolegiación y otros exigiendo el total de esa suma, como el Consejo General de Enfermería no iba a perdonarle a nadie la cuota de alta de setenta y pico euros, como a partir de 2015 habrá una nueva Ley de Servicios y Colegios Profesionales que cambiará muchas cosas (o no).

Pese a las diferencias que nos separan, nos comprometimos a enviar un email, y explicar la situación a nuestros contactos, con la idea de bajar la tensión y contarles como iba a ser el procedimiento de recolegiación concreto en la provincia de Cádiz.

Nos colegiariamos, si, pero por imperativo legal. No estamos de acuerdo con muchas de las cosas que se están haciendo en muchos colegios y nada de acuerdo con la actual situación del Consejo

Además aprovechamos la ocasión para "amenazarle", al presidente del colegio de Cádiz, con qué, una vez miembros del club, seriamos muy muy críticos y muy muy exigentes, que trataríamos de hackearlo para hacerlo mejor. Y el primer paso sería romper, buscar la forma de romper, formal y públicamente con el Consejo General, que ésta es una de las instituciones que más daño le está haciendo en la actualidad a la enfermería.

Afortunadamente tardamos un poco mas de lo previsto en redactar ese email y nos enteramos de lo que los dirigentes del Colegio de Zaragoza le han hecho (y le pretenden hacer) a un enfermero que solo pedía información y transparencia. Tan solo por ejercer su derecho como colegiado. Este post de Juan F. Hernández pone los pelos de punta.

Obviamente participamos en la iniciativa #ApoyaaEduardo promovida por Chema Antequera, que tuvo mucha repercusión social.

La conclusión es que no vamos a enviar el email, no vamos a participar de ningún club en el que se expediente a sus miembros por ejercer sus derechos, no queremos ser miembros de ningún club en el que sus máximos representantes estén imputados. 

Es una cuestión de ética profesional. No podemos pertenecer a una organización donde haya gente que medre, amedrente o se lucre con nuestro dinero. 

Lo sentimos por el presidente del COE de Cádiz al que esto le puede dar algún dolor de cabeza pero, pese al imperativo legal de la colegiación obligatoria, a partir de este momento nos declaramos INSUMISOS.

Si, lees bien. INSUMISOS.

Y seguiremos siendo insumisos hasta que nuestro colegio provincial se desvincule pública y formalmente del actual Consejo General o éste dimita en bloque y se renueve.

Mientras tanto guardaremos nuestras cuotas en una hucha.



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lunes, 2 de junio de 2014

Un tonto a las 3

No suelo creer en las casualidades, aunque las haya.

Por eso no creo que, en la misma semana en la conocemos el video Here´s to Nurses hecho por una editorial como Elsevier


o en la que un medio de comunicación nacional como El Mundo se marca un artículo valiente en el que se plantea, con una aplastante sensatez, que en España hay demasiados médicos y que el papel de la enfermería debería ser más relevante, nos encontremos que Redacción Médica saca una noticia con el titular "Enfermería no puede liderar la Gestión Clínica".

Lógicamente el debate en las redes sociales ha sido intenso y, como en otras ocasiones, ha terminado en vía muerta. Cuando dos no se quieren poner de acuerdo no hay manera.


Pero vamos al artículo en cuestión. Aunque como suelen decir Martín o José Luis, estas afirmaciones suenan caducas, anacrónicas y a debate amortizado, no podemos dejar pasar la primera línea del artículo, esa que supuestamente dice Francisco Miralles, secretario general de la CESM

“un profesional con un rango inferior no puede estar por encima en una estructura jerarquizada”

Prefiero pensar que la razón de este desatino es que el Sr. Miralles hace años que no pisa un centro de salud o un centro hospitalario y en su último contacto con una enfermera, ésta llevaba faldita, cofia, le colgó la bata y le puso un café. Lo mismo no ha conocido a ninguna enfermera doctora, ninguna enfermera con un par de másters, ninguna enfermera investigadora, ninguna enfermera que dirija una UGC (en Andalucía hay cientos) o ninguna gerente (oh! Dios... qué sacrilegio!)

Bueno, también puede ser que no sepa realmente que es una UGC y en qué consiste el cambio de modelo en cuanto a horizontalización y potenciación del clínico. O lo mismo es que lo sabe tan bien que sabe que el problema no es tanto de médicos o enfermeras sino de una profunda modificación del status quo del que las organizaciones sindicales (sobre todo las corporativas como la suya) son parte importante. Lo mismo lo que no quiere es que las organizaciones sanitarias se atomicen, que desaparezcan los corporativismos que permiten que ciertas élites entren a las 9 y salgan a las 2 o que su labor ya no se pueda justificar con reuniones intrascendentes con el director médico de cada centro.

Aunque también tenemos una tercera opción, una mucho más simple. Una que traslada el problema a los afiliados al CESM Lo mismo solo es un tonto a las 3. 

Espero que no sea la tercera opción.


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