Mostrando entradas con la etiqueta ciberactivismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciberactivismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de junio de 2013

Nadie nace sabiendo #conLdeEnfermera



Llegando el periodo estival, es frecuente encontrar en los centros sanitarios de España muchas caras nuevas y sonrientes, risueñas y temerosas, dispuestas y obedientes, deseosas de empezar con la tarea. 

Es fácil reconocerlas porque van vestidas con pijamas impolutos y nuevecitos llevan una mochila en ristre cargada de ilusión y mil cosas más: un fonendoscopio caro y reluciente (seguramente regalo de alguien en la graduación), una libretilla repleta de notas recogidas durante las prácticas, un juego de bolígrafos de diferentes colores (algún día le dedicaremos un post a la enfermería y los cuatro colores), un rotulador indeleble y unas tijeras de pico de pato.

Sin duda, esas caritas sonrientes son la nueva hornada de enfermeras que vienen a sustituirnos en nuestros puestos durante las vacaciones. Esas caras poco familiares pero felices trabajarán como nosotros o más si cabe.

Terminar un ciclo formativo o una carrera universitaria no quiere decir que estés preparado para enfrentarte con los rigores del trabajo real. Con el título, lo que te expiden es una licencia, un salvoconducto que te permite acceder al mercado de trabajo por una nueva entrada.

Pero por mucho que lo deseen nuestras empresas, nuestros compañeros o los pacientes, no son como nosotros. No han tenido margen para añadir experiencia y años de trinchera a su mochila curricular. Eso sí, esa falta de madurez y de experiencia la compensan, en la mayoría de los casos, con mucho tesón, una ilusión desbordante y una energía vital envidiable. Aprenden rápido... a la fuerza ahorcan.

La cuestión es que, a diferencia de otras profesiones que tienen periodos de formación práctica postgrado (los periodos de residencia, la pasantía de los abogados, los periodos de becario de los periodistas), las enfermeras terminamos el periodo formativo y vamos a currar donde nos contraten (y siempre salimos locos por que nos contraten) con nuestra bisoñéz, esa mochila y algunos pocos días de experiencia, si hemos estado antes en otro sitio, como único bagaje.

Es cierto que hay un contenido práctico durante el grado, pero no es lo mismo acompañar mirando desde detrás del hombro como alguien cura una úlcera por presión que tener que curarla tu. Y no hablamos de una urgencia o una emergencia vital.

Sin embargo, el sistema eso no lo piensa. El sistema necesita mano de obra y la tiene. La capacitación la da el título... por eso ocurren desgracias (aunque muchas menos de las posibles) como la del Caso Ryan.

Y tampoco lo piensa el paciente o su familia. No tienen que pensarlo. Su nivel de exigencia no merma ante las caritas sonrientes porque no tiene porque hacerlo. Podrán ser más o menos comprensivos pero el nivel de responsabilidad no entiende de años de experiencia.

Por eso es nuestra responsabilidad, la de todos sus compañeros, como enfermeros que una vez pasamos por lo mismo, acompañarlos por este tránsito. Porque las que hoy llevan la L de enfermera, algún día, verán el sistema desde nuestra situación y será su responsabilidad tratar de mejorarlo como lo hacemos nosotros.

Si no les ayudamos, si no las acompañamos, si caemos en la simpleza de señalar al nuevo como responsable de nuestras miserias estivales, estaremos haciendo lo mismo que alguno hizo con nosotros aunque no hayamos olvidado. Pero, sobre todo, tenemos que ser exigentes con nuestras organizaciones para que tengan en cuenta estas particularidades y articulen estrategias de inserción más adecuadas. 

Porque nadie nace sabiendo, y las enfermeras no somos una excepción.

Este post es parte de una campaña ideada por Miguel Garvi y Ruth López. Puedes saber más sobre ella en Con L de Enfermera.



Share/Bookmark

domingo, 7 de abril de 2013

Verde que te quiero #7verde


Hace ya unos meses, el amigasho de las 3 partes materiales y 5 imaginarias nos contó en este post como pequeños gestos de cada uno de nosotros pueden, en sumatorio, generan una dinámica positiva para la globalidad.

Y esto que parecía una reflexión (en otro contexto diría que Manolo se habia colado con el Stonichlaya), el tío lo convirtió en el siguiente post en una iniciativa social que cada día suma más adeptos y va teniendo su repercusión.

Bajo la etiqueta #7verde y con el simple gesto de colgar una foto con algo verde en alguna red social, cambiar la foto de perfil con esa foto con algo verde o publicar un post  hablando de la iniciativa con algo verde, cualquiera puede colaborar cada día 7 de cada mes para poner un pequeño y verde granito de arena para hacer este mundo mejor.

Nosotros hemos colaborado casi desde el principio. Y volveremos a colaborar cada vez que @manuel3m5i nos lo pida, no en vano es lo más parecido a un hombre renacentista que conocemos y eso merece un respeto. 

Nos ponen estas ideas alocadas, estas propuestas para remover conciencias y que desde el ámbito individual tratan de mejorar el microespacio de cada uno. Somos gente que quiere cambiar las cosas y estamos convencidos que hay mucha más gente que quiere aunque a veces tengamos periodos de duda profunda como nos contó el otro día el gran @manyez en un genial post.

Y por eso, y pese a nos fue infiel en un affair con nuestra musa del norte (hemos perdonado pero lo cobraremos en cervezas o en kilómetros), vamos a colaborar en la sorpresa que prepara Manolo para este #7verde de abril convirtiendo nuestra jungla en una gran charca para que sea lo más verde posible.

Ya sabes, un pequeño gesto puede mejorar tu mundo y el de todos. Súmate al #7verde.

Solo las cosas que no se intentan son imposibles.


Share/Bookmark