Hace unos días, la insigne Pilar Marqués Sánchez, que además de profesora del Máster de Gestión de Servicios de Enfermería que estamos haciendo, es autora de una interesante tesis sobre la influencia de las Redes Sociales en el rendimiento de las organizaciones, lanzó en Linkedin una pregunta sobre qué entendía el personal con el término anglosajón engagement, muy de moda ahora en temas de coaching y de cultura organizacional.
Aunque pensábamos que iba a haber algo de debate, solo contestamos nosotros, por lo que nos quedamos con las ganas de saber qué opina la peña.
Teníamos cierto interés personal. Y más ahora cuando puede haber más de uno que, coincidiendo con que hemos iniciado un proyecto dentro de la estructura del SSPA y debido fundamentalmente a una mala interpretación del término, espere que cambiemos la linea editorial de este blog o incluso cambiemos nosotros para convertirnos en una cosa que ni somos ni vamos a ser.
Aprovechamos este post para dar un aviso a navegantes, de un lado y del otro del barco.
Nosotros entendemos engagement como la implicación por la mejora de la organización donde uno desarrolla su trabajo y no entendemos esa implicación sin la crítica necesaria de las cosas que consideramos que son mejorables o, directamente, que se hacen mal o incluso, rematadamente mal. A nuestros post nos remitimos.
Sin embargo, tenemos la sensación de que, dada la influencia latina y mediterránea de nuestra cultura, en la mayoría de las organizaciones sanitarias se hace una traducción mucho más "romántica" y anacrónica, asociando el término, con demasiada frivolidad, con una especie de compromiso fidelizante personal hacia el jefe que, inherentemente, conlleva pleitesía, devoción y sumisión incondicional.
Sería algo así como la diferencia entre el cerdo y la gallina en esta fábula:
"Un cerdo y una gallina se encuentran en la calle. La gallina mira al cerdo y dice- “Hey, ¿por qué no abrimos un restaurante?”El cerdo mira a la gallina y le dice- "Buena idea, ¿cómo se llamaría el restaurante?”La gallina piensa un poco y contesta,- "¿Por qué no lo llamamos 'Huevos con Bacon'?"- "Lo siento pero no", dice el cerdo, "Yo estaría comprometido pero tú solamente estarías implicada"
Esa interpretación, directamente, nos pone los vellos de punta porque es responsable de la demeritocracia que ahora nos ahoga, puesto que el comprometido, independientemente de sus capacidades y aptitudes, siempre espera una compensación por su esfuerzo.
¿Qué pensáis? O mejor dicho... ¿Qué entendéis por engagement?
Os dejamos un genial vídeo sobre las diferencias entre liderar y gestionar. Mucha tela que cortar hay aún en nuestras organizaciones. Y mucho más ahora que se acerca lo más duro del invierno.
