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miércoles, 7 de agosto de 2019

Ilustres Ignorantes



Es relativamente frecuente que nos desayunemos, nos almorcemos o nos merendemos con noticias de colectivos y colegios médicos criticando o, directamente, denunciando e incluso pleiteando los progresos de la profesión enfermera por todo el mapa español.

La prescripción, la dirección de centros sanitarios o, más recientemente, la gestión compartida de la demanda son las causas más frecuentes. Un no parar.

Lo último ha sido la publicación de un informe en el que directamente nos dicen cuál deben ser nuestras competencias, nos equiparan con la homeopatía y nos acusan directamente de intrusismo.

Obviamente la contestación (fundamentalmente en redes sociales porque en los pasillos de hospital de estas cosas ni se habla) ha sido grande.


Conversaciones en redes sociales, incluso el mismísimo Martín Zurro, algún blog, algún que otro colegio profesional y, finalmente y saliendo del letargo habitual, hasta el Consejo General de Enfermería han salido al paso de este atropello.

Finalmente, la Organización Médica Colegial, en un acto de constricción, reedito el documento cambiando el texto aunque el fondo sigue siendo el mismo.

Y yo no pude más que acordarme del fantástico programa de televisión que da título a esta entrada y que desde hace 11 años dirige y presenta Javier Coronas junto a Pepe Coluvi y Javier Cansado.

Un programa de televisión, totalmente recomendable, en el que eligen un tema al azar y sobre el que debaten alocadamente sin tener ni pajolera idea pero con actitud de expertos versadisimos en el tema.

Eso mismo es lo que está pasando con las organizaciones colegiales médicas. 

Da igual que cada vez más expertos digan que el futuro de las organizaciones pasa por la redarquia u otras formas de organización donde el liderazgo, el mérito y la capacidad sean mas importantes que la categoría profesional o la estirpe.

Da igual que la enfermería del siglo XXI haya demostrado con creces su capacidad para liderar proyectos, dirigir equipos o deba liderar, según los expertos internacionales, la atención a crónicos y dependientes. Da igual que el futuro pase por la autogestión y los equipos y no por la profesión de quién los dirija.

Da igual. La caverna médica solo ve amenazas y peligros. Solo ve a una profesión "menor" tratando de coger una parte de un pastel que piensan es solo suyo.

Podrán considerarse ilustres, porque ilustres son los colegios profesionales, pero son unos ignorantes.


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jueves, 9 de abril de 2015

Un tiro en el pie #NoesmiGuerra



Es muy posible que la mayoría de las enfermeras no tenga ni idea del tormentón que, en torno al desarrollo del decreto que regularía la prescripción enfermera, lleva algo más de una semana montado en la capital y en las redes sociales. Su principal preocupación siguen siendo los turnos, los días libres (y ahora el reparto de las vacaciones) y quejarse amargamente (en la mayoría de las ocasiones con un relevo de por medio o en ropa interior) de las decisiones que otros toman por ellas.

El sábado previo al Domingo de Ramos, de forma sorpresiva aunque seguro que muy calculada, la Organización Médica Colegial hizo una declaración oficial sobre el anuncio hecho tras el Consejo Interterritorial de que, antes de final de año,  el decreto que regulará la prescripción por parte de los enfermeros va a estar listo. Fue un comunicado totalmente desafortunado y fuera de tono donde decían que dejarnos prescribir supone un riesgo para la seguridad de los pacientes ¡Toma ya! (si no lo crees puedes leer la noticia de El Pais o al de Redacción Médica)

Aunque todo parecía indicar que era un mensaje dirigido a la parte más reaccionaria del colectivo médico, con la intención de templar gaitas antes de llegar a un acuerdo, la honorabilidad de todo el colectivo estaba afectada por el tono y el fondo del mensaje. 

Ante estas palabras, el Ministro vino a darle la razón a la OMC diciendo que no le va a dar luz verde al decreto.

Las aguas se arremolinaban en las redes sociales mientras el grueso del colectivo y el Consejo General de Enfermería se iban de vacaciones. Nosotros incluso propusimos volver a hacer un #TheCofiaDay... pero nos atemperamos.

La falta de una pronta respuesta de nuestros "insignes representantes" (y otrora compañeros de mesa y foto de los señores de la OMC) empezó a incomodar. Lógicamente fueron muchos los que si contestaron como Lola Montalvo en este post o  Esther Gorgón en su blog o esta otra compañera en este artículo. No solo enfermeras sino que también hubo mucho médico que desde su bitacora mostró cordura y su apoyo a legalizar algo que llevamos años haciendo las enfermeras, usar nuestros conocimientos científicos para cuidar lo mejor posible a los pacientes que atendemos con ellos. Este post de Rafa Olalde, éste de JM Salas o la defensa en Twitter de Vicente Baos son dignas de elogio.

Obviamente se sentían los tambores de guerra en medio de la Semana Santa y las conversaciones se sucedian en Twitter, en DMs y en Whatsapp.

Se hacia necesario poner algo de sentido a todo pero desde la ciencia, desde a demostración de que no somos un peligro sino todo lo contrario.

El asunto tuvo hasta su #MeMe



Sin embargo, todo lo que teníamos de "nuestros teóricos representantes" era silencio. Un silencio incómodo entre complice y pactado. La que mejor describe éstas malas sensaciones es Virginia Salinas aquí. Incluso algún médico se atrevió a plantear dudas sobre si todo este follón no era más que una cortina de humo.

Pasaban los días y ninguna declaración. Ya está!!! No es que estén de vacaciones. Lo que están es preparando una declaración institucional cargada de datos, de informes y de gráficos que demostraría, sobre todo a los pacientes, que lejos de ser un peligro, las enfermeras llevamos años prescribiendo y que somos una parte imprescindible para el sostenimiento presente y, sobre todo, futuro del sistema sanitario.

Y llegó el día... luces, micrófonos, periodistas y  ¡Tachán! Nada de eso... tan solo un enorme ladrido. 

Nada de ya se prescribe en otros paises de Europa (como Francia o Reino Unido), ni siquiera que ya se medio-prescribe en Andalucia sin que ningún paciente andaluz haya muerto por ello. No, el tema se soluciona saliendo en los principales medios de comunicación llamando talibanes a los médicos en Prime Time, diciendo que rompemos relaciones con el interlocutor necesario y que los vamos a denunciar por difamarnos en un medio de tirada nacional.

Nada más. Para esto es para lo que da un enorme departamento de comunicación que cuesta miles de euros. Para salir tarde, mal, hacer el ridículo y tirarse (tirarnos) un tiro en el pie.

Para esto habría podrían haber salido directamente el día siguiente al comunicado del OMC y listo. Al final va a ser verdad que lo que estaban es de vacaciones.

Afortunadamente, como ha dicho hoy Javier Casas, compañero y médico (por ese orden), ésta no es mi guerra y pese a todas nuestras reclamaciones, los médicos no son mis enemigos pese a lo que pueda parecer.

Como solemos decir, la mayoría de las veces el verdadero enemigo está en casa.



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