martes, 17 de febrero de 2015

Enfermería Canibal



Llevo varios días como muchos temas en la cabeza para volver a publicar. Pero ha sido uno recurrente en la blogosfera enfermera en los últimos días el que más me ha llegado.

Todo empezó con este fantástico y valiente post de Lola Montalvo hablando de malos profesionales, que siguió con éste otro de Rosa Mª Nieto o este otro de Serafín. Luego Monica L. Ventoso se sacó de la manga un enorme post hablando de bajo el HT #Yonopaso.

En el camino se publicó alguno más como éste de Olga Navarro contando una historia en carne propia, e incluso el tema terminó saliendo en el resumen dominical de Manyez por la desafortunada aportación de una comentarista en este otro post de Historias de un Enfermero Mileurista.

Pero el que más hondo me llegó fue éste de Pinchazos Enfermeros en el se pone de manifiesto que, pese a todos los esfuerzos de muchos de los que por aquí nos movemos, la profesión está profundamente enferma.

Lo que en él se cuenta pone los vellos de punta (será por los años trabajados en una planta de medicina interna). No me sirve la excusa de la crisis y las plantillas mermadas, no me sirve de explicación que haya una insoportable presión asistencial, no me sirve que haya alguna organización sindical empujándonos a darnos un tiro en el pie invitándonos a dejar de registrar en los soportes informáticos con la peregrina idea de que así le hacemos daño a esos jefes que nos tratan tan mal.

Mucho buscar excusas en retorcidas campañas de acoso de "los otros", en la manida violencia horizontal, en la falta de estímulo de nuestros lobbies o en los incontables techos de cristal (algunos reales y otros inventados) que nos impiden crecer cuando es la propia profesión la que hace canibalismo de sí misma.

Por mucho que nos inventemos otro #theCofiaDay, por mucho que nos esforcemos en la campaña #EnfermeriaVisible o volvamos a lanzar un #Happytobeanurse... no iremos a ningún sitio si no reconocemos que el enemigo está dentro.

Es la propia enfermería de base, alentada de forma directa o indirecta desde muchos espacios o sillones, la que se está comiendo el futuro de la profesión.

Por eso mismo, #Yonopaso... Estos caníbales sobran en nuestros hospitales.


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miércoles, 7 de enero de 2015

Jefe, pare que me bajo


Llevo varias semanas con esta entrada dando vueltas en mi cabeza. No sabía cómo enfocarla sin que fuera ágria o descorazonadora.

Sin embargo, leer la entrada de Salud con Cosas del primer día del año me sirvió para mejorar algo mi estado de ánimo. 

La cuestión es que llevamos tratando de cambiar el sistema desde hace ya mucho, y desde muchos roles diferentes. Y desde un tiempo a esta parte decidimos intentar cambiarlo desde dentro, hackearlo desde donde se toman algunas decisiones

En este corto periodo hemos tratado de hacer las cosas de otro modo. De proponer, de protestar, de gestionar de una forma diferente. Aún con lagunas, en nuestro entorno de responsabilidad algunas cosas hemos conseguido. Al menos esa es la sensación que tenemos.

El problema es que por mucho que propongas, inventes o innoves, al final hay muchas decisiones que vienen impuestas y en las que hay poco margen de mejora o negociación. 
Y como ya estás dentro, eres una pieza más de una maquinaria que no tiene ni tus inquietudes ni tus preocupaciones y que, incluso a veces, toma decisiones radicalmente enfrentadas con tus principios más inquebrantables.

La más importante de éstas son aquellas relacionadas con aquello que ya comentamos aquí en septiembre del 2012. Decíamos que vendrían tiempos duros... en este periodo hemos seguido criticando la forma en la que se hacían los recortes (sí, dejemos los eufemismos, los ajustes son recortes) en entradas como ésta o ésta y aún así hemos seguido dentro, tratando de cambiar el sistema poco a poco, sin desfallecer.

En este periodo de recortes, los que más los hemos sufrido hemos sido las enfermeras. Nosotros lo hemos dicho más de una vez pero quien mejor lo ha expresado ha sido Paco Pedro García-Fernández en el blog de los amigos de Cuidando en estas dos magníficas entradas. Y seguíamos ahí, contaminando a más gente, dispuestos a seguir hackeando el sistema.

Pero nunca pensamos que llegaríamos a la situación vivida este pasado diciembre en los dos hospitales (1 y 2) del área. Que conste que no solo ha pasado en nuestro entorno. Casi todos los hospitales andaluces han estado al borde del colapso (en Málaga, en Jaén, en Sevilla o en Granada) o directamente se han colapsado como el caso del hospital de Jerez.

Afortunadamente, gracias al esfuerzo de los profesionales, esos que llevan recortados todo el año o esas de los patines rojos que contaba Serafín Fernández en su blog, los pacientes lo han notado poco. No lo decimos nosotros, lo reconoce la Delegada de Salud de Córdoba, aunque nadie sabe cómo se le devolverán las horas extras a los profesionales.

Pero el sistema no puede sostenerse solo gracias al esfuerzo y compromiso de la gente. Hemos llegado a un punto en el que al personal no se le puede pedir más. Al menos nosotros no tenemos autoridad moral para pedirles más.

Solo haciendo cambios profundos, cambios que afecten a todas las categorías basados en datos que midan productividad y eficiencia, cambios duros que requerirán decisiones complejas y controvertidas. Solo así podremos salir de este callejón sin salida.

Si estos cambios no se producen, seguiremos en una espiral mortal hacia el más oscuro de los abismos.Pero a ese abismo no queremos ir. Sobre todo, no queremos ser parte de ese desvarío. 

Queremos algo mejor. Si ese es el camino que elige nuestra organización, nosotros nos apearemos y volveremos a las trincheras con todo lo aprendido como mochila y esperando un momento mejor para seguir transformando el sistema.

Si esa es la decisión... nos bajaremos en marcha de esta locura.


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viernes, 12 de diciembre de 2014

Se hace camino al andar #EnfermeriaVisible



Como muchos recordareis, hace unas semanas, un grupo de enfermeras molestas por como se habia desarrollado la rueda de prensa en la que se nos comunicó la curación de Teresa, iniciamos una campaña social bajo el HT #EnfermeriaVisible que tuvo cierto impacto social e incluso algún impacto en prensa escrita y radio nacional.

Lejos de lo que pudiera parecer, dicho grupo ha seguido trabajando bajo la misma idea: reclamar más presencia de enfermería y un mayor reconocimiento a nuestra labor como pilar fundamental del sistema sanitario. Una reivindicación que no va contra nadie, más bien todo lo contrario, una reivindicación contra nosotras mismas.

Una pequeña parte de lo que ya tenemos preparado puedes verlo en la web de la iniciativa.

Fruto de este periodo de reflexión y como primera de las iniciativas que vamos a llevar a cabo bajo #EnfermeriaVisible, hemos decidido que el día de hoy, 12 de Diciembre, lo vamos a convertir en el Día Internacional por la Visibilidad Enfermera (si, otro más).

Y ya que es la primera edición de este día conmemorativo, hemos pensado que es el momento perfecto para lanzar el Manifiesto por una #EnfermeríaVisible.


Nuestra intención es volver a generar una corriente de opinión y que, de nuevo, se debata en las redes sobre este asunto. Pero conscientes de que el gran lastre de nuestra invisibilidad no está en las redes sociales, queremos llegar más allá,  hasta las enfermeras de a pie.

Y para ello necesitamos de tu ayuda.

Te pedimos que nos ayudes a difundir, propagar y promocionar este manifiesto. Que te animes a ir a nuestra web y lo suscribas personal o institucionalmente.  Incluso, si eres bloguero sanitario, te pedimos que te atrevas a publicar un post junto a nosotros en tu blog o, yendo más allá, colabores suscribiéndolo públicamente en la web de la iniciativa e incluyendo nuestro logo en el banner lateral de tu blog redirigiendolo al manifiesto.

Aunque solo es un paso... es el primero de muchos mas. Solo así se hace camino.


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martes, 9 de diciembre de 2014

(mal)pensando en voz alta


Hace un mes desde nuestra última entrada en el blog, pero es que estamos enfrascados en mil y un temas y el día no da para más.

Son muchas las cosas que han pasado en estos días de las que podríamos hablar. 

Podríamos hablar de la forma en la que algunas organizaciones, habituales en el espacio de la inacción y del mirar para otro lado, están haciendo un uso aprovechado de la iniciativa #EnfermeriaVisible.

Podríamos hablar de dónde están los que dicen ser nuestros representantes (colegiales y sindicales) cuando, tras aparentemente negociar durante meses, se termina publicando una norma que "excluye explícitamente" a las enfermeras de dirigir una unidad de gestión siempre que haya algún médico en ella, con el "novedoso" argumento de que una enfermera no puede mandar sobre un médico.

Podríamos hablar de la destitución-camuflada-de-dimisión de la Ministra de Sanidad por temas nada sanitarios o de la destitución del Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid por decir lo que, en el fondo, piensan muchos de los médicos de las viejas (y no tan viejas) élites de este país.

Pero nos vamos a quedar con algo que hemos aprendido en el último módulo del Experto que andamos haciendo por tierras granadinas.

En los últimos tres días nos han enseñado cuál es el método para calcular la financiación de la sanidad y de los centros sanitarios, que cada comunidad autónoma tiene un sistema de contabilidad analítica para monitorizar los costes, que el que existe en Andalucía para comparar centros y unidades es de libre acceso (sí, sí, de libre acceso) y, lo mejor, que se puede y se debe medir la eficiencia de las unidades mediante herramientas (algunas gratuitas) de Análisis de la Eficiencia Relativa de las organizaciones sanitarias mediante métodos frontera.

Y vuelve uno a casa con cara de medio tonto (si no de tonto integral) con una cuestión que ronda en la cabeza... Si se puede medir la eficiencia de las unidades ¿Por qué los ajustes se hacen siempre de forma lineal y en igual intensidad para todas la unidades sin medir productividad, eficiencia y costes marginales? 

Las respuestas posibles solo señalan en un sentido. ¿Es posible que no quieran o no sepan monitorizar la eficiencia de las unidades y que por inacción, desconocimiento, complacencia o dejación, los responsables de imponer dichos ajustes deriven su responsabilidad hacia los gestores intermedios y finales?

Que cada cuál responda a esta pregunta según su experiencia. La conclusión a la que  llegamos en este blog la imaginará cualquiera que nos lea.

Al final va a ser verdad que no es bueno aprender demasiado porque puede ser revelador.

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