lunes, 14 de abril de 2014

La realidad supera a la ficción


Hace mucho tiempo que queríamos hacerlo y hoy va a ser el día. Hoy vamos a publicar un post al estilo del Blog de Pilidorita: Una película, un disco y un libro serán los protagonistas del post.

La película es "Las Amistades Peligrosas", una oscarizada película de los ochenta que suponemos casi todos hemos visto y que cuenta de forma magistral las intrigas y ambiciones de la nobleza de una Francia decadente y prerevolucionaria.

El disco elegido es la "Banda Sonora de la película Four Rooms", una película loca y coral, dividida en 4 partes, cada una dirigida por un director diferente (para nosotros una de las mejores películas de Tarantino), en la que el protagonismo lo tienen la ironía, las relaciones personales y el caos continuo y que se representa perfectamente en la música elegida.

Para terminar, el libro elegido es "La Casa de Dios", un libro escrito en los setenta por Samuel Shem, médico y escritor, que narra, de la manera más negra, surrealista, ácida y mordaz, cómo es la vida de un médico residente en un hospital de renombre pero que esconde en sus pasillos toda la crudeza de la vida misma en forma de muerte, sexo y depravación y donde el paciente, pese a lo que se pueda decir, nunca es el centro.

Y por qué hacer un post así. Pues porque la mezcla de estas tres partes, en diferentes proporciones nunca iguales y siempre dependientes de cómo se han levantado ese día sus profesionales, son la realidad de un hospital comarcal como el nuestro. Una mezcla de intrigas palaciegas y abyectos intereses personales (como en la película), de caos y desastres contínuos (como en la película de la banda sonora) y de imagen social distorsionada que nada tiene que ver con la que creemos proyectar (como tan crudamente se describe en el libro).

O sea, que queda mucho que hacer... hará falta un poco de suerte.



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jueves, 10 de abril de 2014

El Decálogo de lo que #MLPela


Casi todos los que mantenemos un blog con temática sanitaria, independiente de su orientación y su línea editorial, lo que pretendemos es mejorar nuestras organizaciones, mejorar el sistema o mejorar la atención que se le presta a los pacientes.

Por ese motivo dedicamos horas de nuestro tiempo libre a divulgar, compartir, divagar o, directamente, desahogarnos.

Y por ese mismo motivo, a la más mínima colaboramos en iniciativas colaborativas como Mi Vida sin Ti, El Manifiesto Abla, Mirame-Diferenciate o #CarnavalSalud; vamos a donde nos invitan a divulgar el evangelio 2.0 o nos embarcamos en proyectos más ambiciosos como el que hace unos días nos presentó el gran Chema Cepeda (pues verlo aquí).

Y claro, con estos antecedentes, no podíamos dejar de pasar ni un día más para mostrar nuestro apoyo y dar las gracias a Azucena por decir tan alto y, sobre todo, tan claro, algo que la mayoría de nosotros llevamos marcado a fuego. 


Su campaña es todo un acierto porque, aunque no hay expresión más carca, más rancia, más trasnochada y más inmovilista que ese "siempre se hizo así", es una coletilla demasiado frecuente en muchas conversaciones entre sanitarios (no solo enfermeras).

Y como nosotros somos casi cualquier cosa menos reaccionarios y nos encanta la idea de los HealthCare Radicals que Manyez contó hace unos cuantos post, y como queremos colaborar activamente en este movimiento (porque se tiene que convertir en eso... en un movimiento multiprofesional que se disemine por todos los centros sanitarios de España), vamos a ir un paso más lejos y le ofrecemos a Azu un documento colaborativo para que, entre todos, confeccionemos "El Decálogo de lo que #MLPela"

1. #MLPela que siempre se haya hecho así
2. #MLPela que me digan "y que quieres que yo haga"
3. #MLPela que alguien diga "si no te gusta ya sabes"
4....

Esperamos tu colaboración... solo entre todos seremos capaces de crear conciencia y de cambiar las cosas. El cambio debe empezar por cada uno de nosotros.


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jueves, 3 de abril de 2014

Altruismo 2.0

Hace unos días llego la primavera y con ella mejorará el tiempo, se inicia la temporada de congresos (tenemos un mayo más apretado que las tuercas de un submarino) y comienzan nuevos proyectos.

Y uno de ellos es el nuevo e ilusionante proyecto del amigasho Chema Cepeda, enfermero y creador de Salud Conectada.

Para los que estamos inmersos en este mundo blogosférico no son nuevos términos como salud 2.0, TICs o e-paciente. Tampoco lo son para aquellos pacientes (esos a los que les ponemos la e delante) que van a Google antes de ir al médico o la enfermera de familia o incluso a las urgencias, aunque sea para un moco.

Sin embargo, hay aun muchos profesionales a los que, por una razón o por otra, estos términos no les suenan o no les interesan.

Lo auténtico del proyecto de Salud Conectada es que Chema ha usado su tiempo libre para hacer más fácil el tránsito del profesional de la salud hacia el uso de internet y redes sociales para mejorar la salud, resaltando las ventajas que estas herramientas pueden ofrecernos en el cuidado y comunicación con nuestros pacientes. Y todo ello con un lenguaje compresible y accesible para todos. 

Para ello ha elaborado el Manual de Inmersión 2.0 para profesionales de la saludun manual en el que de una forma sencilla el profesional sanitario descubra en qué consiste este mundo, la terminología básica y sus aplicaciones profesionales, todo ello mediante ejemplos de iniciativas que ya están en marcha y una serie de recursos adicionales (manuales, vídeos, fotos, etc) y otros materiales que se irán colgando en la web. Es un recurso totalmente gratuito, de libre descarga y con licencia Creative Commons al que se podrá acceder Salud Conectada.

Esperemos que, en breve, este colgado en Wikisanidad como un recurso imprescindible.


El manual no es un libro al uso que se publica y se queda ahí, sino que será algo práctico y dinámico en actualización y crecimiento permanentes. Como un profesional de la salud.

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martes, 18 de marzo de 2014

100 dias


Soy de los que piensan que a todos aquellos que asumen alguna responsabilidad hay que evaluarlos de forma continua en función de los logros asociados a un proyecto de gestión concreto, pero respetando la vieja cortesía de los primeros 100 días de adaptación.

En mi caso acaban de pasar esos primeros 100 días.

Sobre como lo he hecho en estos primeros 100 días tendrán que opinar las 32 personas de las que soy responsable, el resto de profesionales de otras categorías con los que me relaciono a diario, mis nuevos compañeros y mis jefes. No soy ajeno a que, como cuentan en el blog de Gestión de Enfermería, pueda ser (y lo soy) motivo de corrillos y comentarios de pasillo. Mientras ellos buscan la vía (y mira que hay) de decir cómo lo he hecho (me encantaría que lo hicieran en forma de comentarios en este post :P), voy a aprovechar para contar mis sensaciones.

La primera sensación es que tengo menos tiempo y, sobre todo, tengo menos tiempo para todo lo que era añadido a mi profesión y a mi familia. Por eso estoy menos presente en redes sociales y en los recientes debates abiertos en la red, a los que no soy ajeno y a los que asisto ahora más como observador. Puede parecer increíble, pero tras 15 años en un turno rotatorio, aún no me he acostumbrado a hacer compatibles mis nuevos horarios con mis responsabilidades familiares (que como dijo en su día el gran Serafín, están antes que todo lo demás) como para poder tener tiempo suficiente para llevar el ritmo que llevaba antes. El cambio de horario también me ha hecho separarme del que ha sido mi 50% en los últimos 10 años y, como es lógico, la sinergia que teníamos también se ha resentido... aunque la recanalizaremos porque coincidíamos en muchas más cosas además de en horario.

La segunda sensación es que se ha reafirmado mucho de lo que pensaba antes de asumir mi nueva responsabilidad. Pensaba que había mucho por hacer y ahora, después de estos 100 días, creo que aún hay más cosas por hacer. No solo desde el punto de vista del trabajo diario sino que lo más importante por hacer se encuentra en las nuevas formas de gestión, en repensar flujos y dinámicas de trabajo. En definitiva, en transformar la cultura de las organizaciones. Muchas de mis sensaciones se explican muy bien en este artículo de Journal of Nursing Management. Lo mismo más una cuestión de que los de la Generación X nos hemos hecho mayores más que otra cosa.

Y el mucho por hacer no lo circunscribo solo a mi hospital o mi área (donde hay mil cosas por hacer), los últimos acontecimientos en torno al Consejo General de Enfermería, las movidas sobre el Grado y los últimos cambios en la estructura organizativa del Servicio Andaluz de Salud, me reafirman en la idea de que la enfermería española está viviendo una segunda transición (aunque el grueso de la profesión no sea consciente o lo viva de forma doliente) que requerirá que los más inquietos y los más preparados asuman un rol mucho más activo. Y reafirmo aquello que le pedí a la Consejera en uno de los últimos post, que hable con las enfermeras... por ellas pasa el futuro del que será el nuevo modelo sanitario español.

Y la tercera sensación es que es desde dentro desde donde se pueden cambiar las cosas. Estos primeros cien días han reafirmado la idea de que la mejor forma de cambiar las organizaciones no es como troyano 2.0 (ya lo dijimos en junio). Inviertes mucho tiempo, mucho esfuerzo y pones mucha ilusión para terminar chocándote una y otra vez con las mismas piedras. Las actuales estructuras organizativas, como bien cuenta este post, no gestionan nada bien el talento (eso no quiere decir que yo sea muy talentoso). Para poder cambiar las organizaciones hay que convertirse en agentes de cambio y, para tener éxito, hay que estar donde se toman las decisiones como gestor del cambio.

Sea como fuere, prometo que todo esto no se quedará en solo estos 100 días. Los que me conocen bien saben que he sido programado (mi santa madre me hizo así) para ser un agente de cambio, un enfermerActivista.

Aunque interaccione menos, comente menos o publique menos (poco a poco volveré a coger el ritmo) seguiré diciendo alto y claro, y allí donde corresponda, qué es lo que me gusta y lo que no me gusta.


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