lunes, 20 de marzo de 2017

dios le da pan a quién no tiene dientes


No es la primera vez que en este blog hablamos de liderazgo (o de la falta de él) y posiblemente no sea la última.

Esta vez volvemos a hablar del tema por las conclusiones del informe de Deloitte Tendencias Globales en Capital Humano: reescribiendo las reglas para la era digital para el año 2017 cuyo resumen (el texto original tiene 144 páginas) puedes leer en esta publicación de La Mente es Maravillosa.

El informe vuelve a insistir (como ya lo hizo en 2016) en la necesidad de que los responsables y directivos se adapten a los nuevos cambios sociales y tecnológicos a través del diseño de nuevas organizaciones, del liderazgo o de la cultura organizativa y de como esta adaptación ni está ni se la espera lo que está provocando que tengamos empleados cada vez más sobrecargados (fundamentalmente por tareas menores muchas veces interpretadas como urgentes por sus superiores) con la sensación de estar dirigidos por jefes cada vez más incompetentes.


Y si esto es en general, el problema es mucho más acuciante en las empresas públicas.


Posiblemente el problema sea, como señala el propio informe de Deloitte, la falta de adaptación de los directivos a la irrupción de las nuevas (ya no tan nuevas) tecnologías pero sobre todo, su falta de capacitación en un nuevo entorno más cambiante y exigente.

Aunque es posible que el problema también estribe en la falta de preparación (en términos de nuevas competencias digitales) de muchos de estos directivos al llegar al cargo o en la falta de un proyecto inclusivo y atrayente (basado en nuevos conceptos como el Design Thinking o la Analítica aplicada a la gente) para los miembros de sus equipos.

Obviamente, del liderazgo disruptivo o de la gestión del desempeño ni hablamos.

Aunque no creo que hayamos llegado al penoso escenario de este famoso post "el triunfo de los mediocres", lo que está claro es que ésto no va del todo bien y no es infrecuente encontrarse con responsables y directivos en los que encontrar alguno (si no todos) de los famosos 10 hábitos de los gerentes incompetentes de Margaret Heffenan.

Al final, lo que termina pasando es que, como cuenta tan bien el maestro Manyez en una de sus últimas entradas, la gente se termina desenganchando e incluso termina desconfiando de forma manifiesta por mucha motivación intrínseca que traigan de casa.

Y es que, muchas veces, dios le da pan a quien no tiene dientes.

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