martes, 30 de septiembre de 2014

A la cuenta de la vieja

Hace unas cuantas semanas, la noticia de que España está a la cola de Europa en número de camas hospitalarias genero cierto revuelo en las redes sociales.

La noticia me hizo recordar un excelente post del blog Regimen Sanitatis, unos de nuestros blogs de cabecera. En él, se hace una fantástica explicación de como deberían calcular el número de camas hospitalarias necesarias. La conclusión a la que llega Rodrigo es que muchas camas no sobran. 

En este mismo post, se nos enlaza a otro post de Salud con Cosas, otro de los imprescindibles, donde analiza las razones por las que cerrar camas en periodos de baja frecuentación. Miguel Angel termina diciendo que, lo mismo, no es tan irracional cerrar camas.

¿Pero las camas se cierran por eso? O mejor dicho, ¿las camas se reducen de verdad por una reducción de la actividad?. Y aquí es donde consideramos que está la verdadera clave. Y claro, leyendo múltiples noticias sobre colapsos en servicios de urgencias, lo mismo siempre no es esa la razón.

Es Vox Populi que, en la mayoría de los casos, el decisorio político (los gerentes se incluyen en este grupo) decide reducir las camas como medida cortoplacista y facilona para ajustar de un plumazo el ya de por si maltrecho capítulo I de los centros. La base del fundamento es simple, si quitamos camas nos sobran enfermeras. Y si sobran enfermeras, que son mayoría en el sistema, tenemos que contratar muchas menos sustitutas.

Tristemente pocos de ellos leen el blog Medico Crítico, otro de los que consideramos imprescindibles, que en este post explica perfectamente como, puestos a reducir plantilla, lo mejor no siempre es recortar la plantilla de enfermeras como también dijo hace unos meses este artículo de El Mundo. 

Pero claro, eso es más fácil que reducir continuidades, reducir guardias localizadas o reducir el numero de especialistas.

Por tanto, el problema no es de camas hospitalarias, de reducción de estancias o de indices de ocupación. El problema es que nuestros sesudos gestores con capacidad de decisión no toman las decisiones mediante mineria de datos, ni a través de los sistemas de mejora continua , ni de los modelos de planificación estratégica de Mintzberg, sino que utilizan un método más simple. 

Su método es la cuenta de la vieja.

Desafortunadamente, no son conscientes (o si) del desangramiento de capital humano (no solo se pierden profesionales sino que con ellos se van competencias, conocimientos y actitudes) que se está produciendo en nuestras organizaciones.

Tampoco lo son de que sólo gracias al esfuerzo de ese capital humano (del que queda) se puede entender que estas medidas y la progresiva reducción del gasto sanitario de los últimos años apenas afecten al normal funcionamiento de los centros y que, por eso, nuestra sanidad siga entre las mejores de Europa.

Y, por último, tampoco lo son de que, en el fondo, contando solo con los dedos, no están consiguiendo reducir el gasto hospitalario... sino todo lo contrario.

Mientras esperamos respuestas, contaremos estrellas...


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