viernes, 15 de marzo de 2013

Churrigueresco


Muchos de nuestros lectores recordarán de su época juvenil que hubo un estílo arquitectónico llamado Churrigueresco. Concretamente fue la españolización del Barroco, que llegamos incluso a exportar a hispanoamérica y que consistió fundamentalmente en recargar las decoraciones y las ornamentaciones. 

Y es que es muy español aquello de recargar y ornamentar en exceso cualquier cosa de nuestra vida, incluso las conversaciones para terminar haciendo churros aunque su nombre no viene de ahí sino del apellido de los arquitectos que lo impusieron.

Y eso mismo es lo que le ha pasado, de una manera o de otra, a las organizaciones sanitarias.

Ya en más de una ocasión hemos comentado, y no solo nosotros, a nuestro modo de ver, que una de las cosas que tienen que hacer los responsables politicos es reducir ese exceso. Por eso, cuando la Consejería anunció que iba a reducir su estructura nos congratulamosIncluso hace unos meses volvimos a referirnos al asunto en un post que escribimos tras leer aquel informe de Antares donde proponían repensar el hospital.

Pero la realidad es tan española como inmovilista. Y cuando las nuevas direcciones de las recién creadas Áreas de Gestión empiezan a plantear como van a funcionar en el futuro próximo, resulta que los más reaccionarios son aquellos que suelen apelar a lo contrario.

Solo la de la pérdida de un "status quo" consolidado por la inercia en un sistema que ha demostrado ser ineficaz, puede explicar esta respuesta (aqui hay otra muestra) ante la posibilidad de que, organizativamente, dos megahospitales como el Virgen de Rocio y el Virgen Macarena funcionen como uno solo. Pero lo peor es que ésta es solo la primera de estas respuestas porque pasará lo mismo en todas las capitales andaluzas donde se unifiquen varios megahospitales como en Granada o en la Bahía de Cádiz.

En un momento de estrecheces como las que estamos viviendo y, sobre todo, viendo las soluciones que se plantean en otras Comunidades Autónomas, ya no se puede seguir soplando y sorbiendo la sopa. Si todos tenemos claro que las cosas no se pueden seguir haciendo como hasta ahora, cuál es el problema de plantear otras alternativas siempre y cuando no menoscaben la calidad y la cantidad de la asistencia prestada (decir que va a pasar no supone que pase)  ni supongan una privatización (externalizada o encubierta) de esa prestación. 

Es posible que, como dice Federico Relimpio en su blog, gran parte de responsabilidad la tenga la propia Consejería por ir haciendo "churros" y reformas sin haber terminado las anteriores. Por ejemplo, el fiasco de la implantación del modelo de Unidad de Gestión Clínica en los hospitales andaluces es palmario aunque digan lo contrario, y da lugar a esperpénticas situaciones como la de nuestra unidad de hospitalización, donde dependemos de 3 UGC´s diferentes y donde el único director que conocemos personalmente es un eventual con un contrato mensual al 75%.

Pero lo que es indiscutible es que el actual modelo de megaestructuras que duplican servicios y organigramas (con sus correspondientes jefes, subjefes y subsubjefes) deben ser repensado y sustituido por otro nuevo, aunque en ese transito se deban cambiar muchos esquemas mentales.

Ya es hora que, sanitariamente hablando, pasemos del churrigueresco al rococó.



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