miércoles, 12 de septiembre de 2012

Es más que silencio


Hace unos días, el maestro @manyez publicó una fantástica entrada en la que, con cierto tono melancólico, hablaba del Silencio del DirectivoEn ella comenté que muchos de ellos se quejan de lo fácil que es criticarlos desde la base sin conocer sus quehaceres y sufrimientos.

Pero como la realidad suele superar a la ficción (e incluso a las entradas de los blogs), la crítica, que alguien podría tachar de oportunista, a veces se hace mucho más fácil, si cabe.

Resulta que con motivo de los "ajustes" (que no son recortes) que se están llevando a cabo en el SSPA, nuestra planta de hospitalización sufrió en julio un cierre temporal camuflado en forma de obra, aunque por el silencio directivo parece sine die, del 50% de las camas. Como hay la mitad de pacientes, hace falta la mitad de la plantilla, con lo que la cuenta es sencilla: no es necesario contratar profesionales sustitutos para la cobertura de las vacaciones reglamentarias.

Independientemente de la interpretación moral que podamos darle a la medida, no deja de ser una medida plausible que busca ahorrar unos cuantos euros en el maltrecho Capitulo I del hospital.

Incluso alguien podría pensar que es una medida calculada en tiempo y forma con la idea de adecuar las plantillas a la demanda asistencial y seguir ahorrando mientras el Servicio de Urgencias sea capaz de asumir la presión generada por la falta de camas disponibles.

Sin embargo, resulta que, como la mayoría de profesionales toman sus vacaciones en julio y agosto, al llegar septiembre, hay profesionales de más.  Podríamos sacar la conclusión de que la medida ha sido una improvisación propia de un sistema que solo gestiona apagando fuegos, pero que cada uno saque las suyas.

Igualmente sería plausible que, como consecuencia de esta sobredotación de profesionales, algunos tengan que hacer turnos en otras unidades del hospital. Es sensato pensar que si sobran en una unidad, y más en estos tormentosos momentos, faltarán en otra y que los recursos están para ser gestionados.

Pero lo que no es de recibo es que, la modificación de los turnos y servicios se haga solo en una hoja de papel sin que nadie avise directamente a los profesionales. No es de recibo que tenga que ser una cadena de mensajes entre compañeros el medio para comunicarlos.

Lo que no es de recibo es que a las 21:50, hora en la que se está publicando este post y hora en la que llego para que me den el relevo, nadie de la vertical estructura enfermera que hay sobre mí me haya comunicado (y mira que hay a estas alturas vías disponibles para comunicarme algo) que hoy trabajo en otra unidad, que hoy no trabajo en La Jungla con mi compañero @carlosnunezo. Lo ha tenido que hacer una cadena de mensajes. 

Por responsabilidad y compañerismo iré a la otra unidad. Porque si hago como que no me he enterado (una acción que alguien habrá contemplado), se quedaría un enfermero solo para 33 pacientes.

Por eso pienso que no es silencio. Es mucho más que silencio. Es incapacidad para asumir las responsabilidades propias del cargo. Es miedo a asumir la responsabilidad de contestar a preguntas simples como ¿por qué yo?

Todavía habrá alguien que diga que no entiende el porqué de tanto hastío...


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